Sobre la Reglamentación que obligará a las empresas a disponer de Jardines Maternales y Guarderías para sus empleados

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Esta medida podría impactar positivamente en empleados, empleadores y la sociedad. Además de beneficiar a los trabajadores, los empresarios observarían un mayor sentido de pertenencia del personal y descenso en el ausentismo de las madres, entre otros beneficios.

Por: Elías Halperín Director Fundador de Jardines Maternales Diálogos

En el caso de que el Poder Ejecutivo reglamente el artículo de la Ley de Contrato de Trabajo para que las empresas dispongan de Salas Maternales y Guarderías, obtendríamos un escenario beneficioso para todos los actores involucrados: los empleados, sus hijos, los empresarios y la sociedad.
En primer lugar, considerando a las madres que ya trabajan, combinarían su rol profesional con el de madre con mayor facilidad. Podrían volver a sus empleos sabiendo que pueden amamantar a su bebé, sintiéndose confiadas en que su hijo se encuentra cerca de ellas y en un ambiente adecuado donde sus bebés aprenden. Luego, los niños son grandes beneficiarios de esta decisión, ya que en muchos casos las familias los dejan a resguardo de personas poco capacitadas o con familiares, rotando cada día por distintas casas, sin tener en cuenta lo importante de esta etapa para el desarrollo de las capacidades que los niños traen al nacer.
Aunque en primera instancia las empresas vean esta medida con preocupación, los empresarios podrán valorar a futuro el incremento del sentido de pertenencia de su personal, el descenso en el ausentismo de las madres, la mejora del rendimiento de las madres y el nuevo espacio de interacción entre sus empleados de todas las jerarquías.
Finalmente, la sociedad también se vería favorecida, ya que los primeros años de vida son cruciales en muchos de los resultados educativos, sociales y de salud de las personas. Diversos estudios han revelado que muchos de los problemas de la población adulta (problemas de salud mental, obesidad/ retardo en el desarrollo, enfermedades cardíacas, habilidad numérica y de lecto-escritura) tienen sus raíces en la primera infancia. Partiendo de la evidencia disponible, los economistas sostienen que invertir en la primera infancia representa la inversión más poderosa que un país puede realizar, con retribuciones en el transcurso de la vida mucho mayor al importe de la inversión inicial. Asimismo, en la implementación de este artículo, las empresas deberían tener en cuenta las normativas vigentes para la habilitación de espacios infantiles para cada zona/región y fundamentalmente contratar personal o empresa idónea que se haga cargo del mismo a fin de asegurarse todos los beneficios sin asumir riesgos.
Es importante considerar que, más allá de la terminología que en distintas zonas y épocas se han utilizado y que aún hoy persisten en el tiempo, es importante saber que este tipo de servicios no puede reducirse solamente al cuidado de los niños, porque guardar al niño no es suficiente. Los primeros años de vida resultan fundamentales en el desarrollo de las diferentes etapas de su futuro, por lo que lo educativo – que contempla el desarrollo físico, cognitivo, lingüístico y socio-emocional de los niños- debe ser el eje de esos proyectos.
Desde la experiencia se observa que no existen riesgos para ninguna parte si las empresas se asesoran sobre las reglamentaciones educativas vigentes y arman un espacio a cargo de personal idóneo para realizar la tarea con niños y familias. Es recomendable que acudan a profesionales especializados en este tipo de implementaciones de forma tal que el armado y la puesta en marcha de los jardines maternales dentro de las empresas sean lugares seguros, con proyectos educativos de excelencia y sin riesgos para las partes involucradas. Existen excelentes experiencias en el mercado.
Podríamos concluir que habrá que contemplar varios aspectos:
1. Tener en cuenta no sólo a las madres sino también a los padres.
2. Diseñar una implementación de acuerdo a la realidad de las empresas, porque hoy en día es incompatible la legislación de las Direcciones de Educación en relación a horarios/ciclo lectivos, con la realidad laboral de las familias y el funcionamiento de las empresas.
3. Por último debería tenerse en cuenta la posibilidad de que el espacio destinado a los niños se encuentre cerca del lugar de trabajo, en el caso de que no sea posible dentro de la empresa.

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